Que grato es encontrarse con canciones como esta...
martes 27 de octubre de 2009
domingo 4 de octubre de 2009
Notas
Aunque no se con exactitud cuantos días llevo aquí, pero podría saberlo con una simple cuenta que por temor no realizo, creo que estoy en condiciones de decir que mi casa es mi cuerpo y mi nostalgía mi familia, mis amigos y mi país.
Familia que por naturaleza cada vez se vuelve más lejana hasta que formemos la nuestra, amigos que cada día son más amigos y otros que no tanto, país que desde lejos se ve cada día más imposible, en donde reina el reaccionarismo irracional, en donde cada vez se piensa menos en frío, lo que al menos sirve de indicio para presumir que estamos muy lejos de una solución, afirmación que no me desanima y me da fuerza para avanzar acá, para descubrir en letras, paisajes, calles, desplantes, olores, besos, cervezas, cielos (siempre azules), miradas, sonrisas, aquello que al menos creo que hace falta.
Ya pronto seremos otros y creo que el aporte que debamos hacer tiene que estar previamente definido por nosotros.
Mi Casa y mi casa, mi familia, mis amigos (nuevos y de siempre) están siempre conmigo, aunque siempre (y no esta de más decirlo) acompañados de una nostalgia abrumadora.
JEM
Familia que por naturaleza cada vez se vuelve más lejana hasta que formemos la nuestra, amigos que cada día son más amigos y otros que no tanto, país que desde lejos se ve cada día más imposible, en donde reina el reaccionarismo irracional, en donde cada vez se piensa menos en frío, lo que al menos sirve de indicio para presumir que estamos muy lejos de una solución, afirmación que no me desanima y me da fuerza para avanzar acá, para descubrir en letras, paisajes, calles, desplantes, olores, besos, cervezas, cielos (siempre azules), miradas, sonrisas, aquello que al menos creo que hace falta.
Ya pronto seremos otros y creo que el aporte que debamos hacer tiene que estar previamente definido por nosotros.
Mi Casa y mi casa, mi familia, mis amigos (nuevos y de siempre) están siempre conmigo, aunque siempre (y no esta de más decirlo) acompañados de una nostalgia abrumadora.
JEM
lunes 28 de septiembre de 2009
Ella que nunca se cansa
A VAC
Recibirás tantos “lo siento”
y nadie lo siente como tú.
Recibirás muchos abrazos,
pero no el de los brazos cruzados.
Habrá una compañía necesaria,
Otra lógica, alguna desentendida,
Y muchas sinceras,
Como esta.
Hay una dama en minúscula
Que siempre nos acompaña.
Por más que corramos.
Ella nunca se cansa.
Con ella soñamos y despertamos,
Muchas veces alarmados.
Cuando ella llega
Lloramos desconsolados.
Hoy mis lágrimas tenues,
Despiertan con su llegada,
Un océano de distancia
Entre mis palabras y tus lágrimas
Aunque una distancia más grande
Es la que nos separa,
Las amistades no se acaban
Por dos o tres patadas.
Desde otra ciudad te escribo
Solo para que sepas
A ciencia cierta
Que puedes contar conmigo.
JEM
Recibirás tantos “lo siento”
y nadie lo siente como tú.
Recibirás muchos abrazos,
pero no el de los brazos cruzados.
Habrá una compañía necesaria,
Otra lógica, alguna desentendida,
Y muchas sinceras,
Como esta.
Hay una dama en minúscula
Que siempre nos acompaña.
Por más que corramos.
Ella nunca se cansa.
Con ella soñamos y despertamos,
Muchas veces alarmados.
Cuando ella llega
Lloramos desconsolados.
Hoy mis lágrimas tenues,
Despiertan con su llegada,
Un océano de distancia
Entre mis palabras y tus lágrimas
Aunque una distancia más grande
Es la que nos separa,
Las amistades no se acaban
Por dos o tres patadas.
Desde otra ciudad te escribo
Solo para que sepas
A ciencia cierta
Que puedes contar conmigo.
JEM
viernes 14 de agosto de 2009
La noche
En este país en donde reinan los que temen
La noche, ese delirio,
se convierte en mi motivo
Tengo un rap que no convence
Y una primavera que nunca viví.
Pienso en la muerte y me enamoro,
en los 15 de agosto y me preocupo,
en una mujer desnuda y sonrio,
en los que no estan y lloro.
Leo a Benedetti y sueño,
pruebo la comida de mi madre y visito lugares desconocidos,
escucho la canción de los buenos borrachos y despierto,
toco estas teclas y escribo una que otra tonteria,
siento tu olor y me impregno de ti.
Camino por Caracas sin fantasmas,
buscando eso que siempre imagino y nunca encuentro,
huyendo de enemigos desconocidos
que me maltratan con caridad.
Respiro, gas o aire,
dependiendo de la ocasión,
converso creyendo planear
sobrevivo creyendo vivir.
JEM
La noche, ese delirio,
se convierte en mi motivo
Tengo un rap que no convence
Y una primavera que nunca viví.
Pienso en la muerte y me enamoro,
en los 15 de agosto y me preocupo,
en una mujer desnuda y sonrio,
en los que no estan y lloro.
Leo a Benedetti y sueño,
pruebo la comida de mi madre y visito lugares desconocidos,
escucho la canción de los buenos borrachos y despierto,
toco estas teclas y escribo una que otra tonteria,
siento tu olor y me impregno de ti.
Camino por Caracas sin fantasmas,
buscando eso que siempre imagino y nunca encuentro,
huyendo de enemigos desconocidos
que me maltratan con caridad.
Respiro, gas o aire,
dependiendo de la ocasión,
converso creyendo planear
sobrevivo creyendo vivir.
JEM
jueves 6 de agosto de 2009
lunes 29 de junio de 2009
viernes 26 de junio de 2009
La maleta, Madrid y el Corte Inglés
Hace unos días me tocó el indeseado momento de empacar mi maleta, se terminaban mis vacaciones. Fue mi primera vez en Madrid, luego de haberme enamorado de ella, me tocaba regresar, me tocaba organizar todo lo que logre desorganizar durante los diez días que estuve en el 5to B derecha del número 13 de Fernando el Católico.
Como casi siempre, la maleta venía con algunos kilos de más, en este caso, no por comprar ropa, el exceso se debía esta vez a una edición especial de Todo Mafalda, que como sabrán pesa cerca de 10 kilos y las dos últimas publicaciones de Mario Benedetti.
Me esperaba en Barajas en 3 horas un avión, ya estaba listo, me tocó cerrar la maleta, sólo que en este caso no cerró, por el contrario se abrió más, es decir, se rompió. Claro, por unos segundos que parecieron horas, me invadió esa sensación de no saber que hacer, hasta que recordé que a unos 100 mts tenía uno de los famosos Corte Inglés.
Venga, no pasa nada, en el Corte Inglés venden maletas y no pasa nada. Resulta que llegué al Corte Inglés de Fernando el Católico y no había maletas. De nuevo segundos que parecen horas y el avión esperándome, en cholas y sin disposición de gastar efectivo en taxi, recordé que en la famosa calle de Fuencarral, contigua a Fernando el Católico había una tienda de United Colors of Benetton e inmediatamente me vino el recuerdo de mi mamá comprando maletas en oferta en Margarita en la misma tienda, así que me fui a la mencionada tienda, sólo que al llegar ya con los pies un poco maltratados por la corrida en cholas, no encontré maleta. Faltaban 2 horas y 30 min para que despegara mi avión.
Ahora sí desesperado, le pregunto a la chica que me atendió que donde compraba entonces la maleta - me dice: en el Corte Inglés – en el Corte Inglés de Fernando el Católico no hay, le digo – me dice: ve al de Princesa, esta como a 20 min andando. Por suerte, nunca salgo sin mapa en otro país. Arranque a correr hasta el bendito Corte Inglés de Princesa a por mi maleta.
Ya en la tienda y con los dedos destruidos por las cholas, compro una maleta por 90 euros, en donde entraban 32 kilos. La nueva carrera era distinta, ahora me tocaba correr en subida y con una maleta inmensa.
Llego al número 13 de Fernando el Católico, faltaban 2 horas para mi avión. Cambio la maleta en tiempo record y me enfilo al Metro con la maleta de 31,5 kilos (eso pesó en el aeropuerto). Tenía que hacer 2 conexiones y en la última no había escaleras mecánicas. Bajando escalón por escalón, en una conexión en donde tenía que bajar como 4 pisos, tambaleándome por la particular maleta, apareció uno de esos personajes bíblicos que en nuestras vidas nos toca conocer. Un nativo de Guinea Ecuatorial me dice: necesitas una mano – como 4, le dije -, sonrió y junto a mi compañero bíblico termine de llegar al anden que me llevaría a Barajas.
Una vez en Barajas, faltaban 55 min para que despegara mi avión, logré registrarme, abordé, vi Marley y yo, conviví durante 8 horas y 40 min con un señor que seguramente tenía AH1N1 y finalmente cuando aterrizamos en Maiquetía, la gran mayoría de los pasajeros aplaudieron, fue entonces cuando me dije bienvenido a Venezuela.
JEM
Como casi siempre, la maleta venía con algunos kilos de más, en este caso, no por comprar ropa, el exceso se debía esta vez a una edición especial de Todo Mafalda, que como sabrán pesa cerca de 10 kilos y las dos últimas publicaciones de Mario Benedetti.
Me esperaba en Barajas en 3 horas un avión, ya estaba listo, me tocó cerrar la maleta, sólo que en este caso no cerró, por el contrario se abrió más, es decir, se rompió. Claro, por unos segundos que parecieron horas, me invadió esa sensación de no saber que hacer, hasta que recordé que a unos 100 mts tenía uno de los famosos Corte Inglés.
Venga, no pasa nada, en el Corte Inglés venden maletas y no pasa nada. Resulta que llegué al Corte Inglés de Fernando el Católico y no había maletas. De nuevo segundos que parecen horas y el avión esperándome, en cholas y sin disposición de gastar efectivo en taxi, recordé que en la famosa calle de Fuencarral, contigua a Fernando el Católico había una tienda de United Colors of Benetton e inmediatamente me vino el recuerdo de mi mamá comprando maletas en oferta en Margarita en la misma tienda, así que me fui a la mencionada tienda, sólo que al llegar ya con los pies un poco maltratados por la corrida en cholas, no encontré maleta. Faltaban 2 horas y 30 min para que despegara mi avión.
Ahora sí desesperado, le pregunto a la chica que me atendió que donde compraba entonces la maleta - me dice: en el Corte Inglés – en el Corte Inglés de Fernando el Católico no hay, le digo – me dice: ve al de Princesa, esta como a 20 min andando. Por suerte, nunca salgo sin mapa en otro país. Arranque a correr hasta el bendito Corte Inglés de Princesa a por mi maleta.
Ya en la tienda y con los dedos destruidos por las cholas, compro una maleta por 90 euros, en donde entraban 32 kilos. La nueva carrera era distinta, ahora me tocaba correr en subida y con una maleta inmensa.
Llego al número 13 de Fernando el Católico, faltaban 2 horas para mi avión. Cambio la maleta en tiempo record y me enfilo al Metro con la maleta de 31,5 kilos (eso pesó en el aeropuerto). Tenía que hacer 2 conexiones y en la última no había escaleras mecánicas. Bajando escalón por escalón, en una conexión en donde tenía que bajar como 4 pisos, tambaleándome por la particular maleta, apareció uno de esos personajes bíblicos que en nuestras vidas nos toca conocer. Un nativo de Guinea Ecuatorial me dice: necesitas una mano – como 4, le dije -, sonrió y junto a mi compañero bíblico termine de llegar al anden que me llevaría a Barajas.
Una vez en Barajas, faltaban 55 min para que despegara mi avión, logré registrarme, abordé, vi Marley y yo, conviví durante 8 horas y 40 min con un señor que seguramente tenía AH1N1 y finalmente cuando aterrizamos en Maiquetía, la gran mayoría de los pasajeros aplaudieron, fue entonces cuando me dije bienvenido a Venezuela.
JEM
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